lunes, 19 de julio de 2010

Pequeño poema: Avecilla de extrañeza


Avecilla de extrañeza,
de pequeños ojos tiranos de sí mismos,
helados vendavales, cuando no vuela el insecto,
te mecen sobre nuestras cabezas sin poder llevarte.

¡Avecilla de extrañeza,
tú que apenas el desánimo, excelso,
gobierna nuestras vidas - tristes, calladas,
con sobrecogido el gesto y vacía el ánima-
gañes por romper el aire pesado, denso,
que aturde nuestros oídos necios,
y desoyes para siempre desazón, quejumbre, tormento;
acierta hoy el pico en mi pecho para dejármelo hueco!

Pequeño poema: Quisiera tenerte


Quisiera tenerte, como Borges,
en el mirar de tu sueño,
pero aquí mis brazos no serán ávidos,
bien hartos los quiero,
que bien éste es mi sueño y bien lo deseo;
y no sólo será vigilia de ellos,
que yo, y mi corazón, en el tiempo,
y esta vez tú, desbaratada de su ficción,
habremos de sumergirnos
en toda desposeída playa virgen
en que seamos uno los dos.

domingo, 18 de julio de 2010

Pequeño poema: Alas del otoño


Las alas del otoño,
en tanto caen
y sólo hacia abajo vuelan,
deshojan la flor entera,
mientras distraen,
de tu pupila inquieta
y tu mirar tesoro.

Que son mis versos de tu mirada
reflejo en manantial fuente clara
y no hay para mí mayor natural frontera
que tus finos delicados párpados velan
y para sí guardan
más preciado que oro.

Y es avaricia
que a ti me llama,
mas no puedo guardarte,
que desterrado, de ellos fuera,
ya sin ganas de quejarme,
pierdo la vida entera,
escribo cualquier albricia
y viene un rato la calma.

sábado, 17 de julio de 2010

Pequeño poema: Lascivia y tú


Lascivia y tú ardéis en mi interior
como soles gemelos en un universo estanco,
deseoso de ser compartido,
nunca observado, nunca acotados sus flancos,
nunca perdido.