Quisiera tenerte, como Borges,
en el mirar de tu sueño,
pero aquí mis brazos no serán ávidos,
bien hartos los quiero,
que bien éste es mi sueño y bien lo deseo;
y no sólo será vigilia de ellos,
que yo, y mi corazón, en el tiempo,
y esta vez tú, desbaratada de su ficción,
habremos de sumergirnos
en toda desposeída playa virgen
en que seamos uno los dos.