Oteada flor inexacta,
imperecedera, improbable, baldía,
fiera raíz asistida por pétalos de carne deshojada;
en tu tallo impenetrable:
ondada savia de cánticos insondables,
ensordecedor silencio hablado,
quietud molesta y chirriante,
murmullo atroz desgarrado,
susurrado miedo de los hombres.
Quiero ser también tu aljibe descuidada
en quehaceres estériles que distraen las voluntades.